7 de febrero de 2010

Soledad


Aguardaba delante de su portal. Entonces se iluminó la escalera. Bajaba ya.

El silencio de la tarde era total, salvando el ruido de sus tacones acompasados. Pisaba firme, segura. Su estilo era vistoso y una estupenda percha completementaba a su indumentaria. Qué guapa es, pensé.
A medida que se iba acercando a mi taxi, fui cerrando mi libro y calentando motores. El taxímetro aguardaba en standby.

-Buenas noches-. Y me regalo una cálida sonrisa,
Correspondí a su saludo, y cordialmente la pregunté: -¿Dónde vamos?-.
-Donde tu me lleves- contestó.

Un gran silencio precedió a la respuesta. Delegaba en mi, un lugar donde acudir un sábado a las 8 de la tarde.

-¿Pero, pero...qué quieres hacer?- la pregunté medio tartamudeando, no sabiendo a que atenerme, ante tan desconcertante destino.

-Salir, tomar el aire, hablar...estoy tan sola-.

-¿Te llevo a la puerta del sol?- Allí puedes ir de compras, tomar algo...

-Acepto, pero con una condición, que te quedes conmigo. Quiero que seas mi compañía-.
Tras unas décimas de segundos, contesté que sí.

Allí pasé la tarde, parte de la noche... con ella, que se llamaba Soledad.


Buena Caza!!

8 comentarios:

Chica-T dijo...

Muy mala es la soledad impuesta.

Chica-T dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=RYViVWu3nzE&feature=related

taciturna dijo...

La presencia de esa Srta. efectivamente es muchas veces inoportuna. Ni la tutees, no sea que coja confianza y suba a tu taxi más veces. Cobrale la carrera, se lo merece.


http://www.youtube.com/watch?v=h3Zt_mgJDkk

"No quiero hacerte chantaje,
sólo quiero regalarte una canción.
Y algunas veces suelo recostar
mi cabeza en el hombro de la luna
y le hablo de esa amante inoportuna
que se llama soledad."

juanillo tx oviedo dijo...

que trite, aunque por otro lado el saber que tambien servimos para desahogar tiene su punto.
que seria de nosotros sin sabina

Saturnino dijo...

La soledad siempre esta presente en el taxista. El taxista aunque lleve cliente va solo con sus pensamientos, sus neuras, o sus preocupaciones, no tiene como el oficinista un compañero con quien hablar, ni con quien tomar café....Es algo que siempre he echado de menos de otros trabajos

PHERRO dijo...

Cada cosa que pasa en el Taxi.
Soledad compartida, soledad pasajera. Sigue a la caza, chica hermosa.

Gustavo Adolfo Pecker dijo...

Hay muchas formas y grados de soledad y todos los baremamos a partir de una percepción personal e instransferible. La del taxista es una soledad tan subjetiva como relativa... Lleva razón Saturnino que falta el apoyo del compañero, pero es una soledad intermitente que se va deshilachando con cada viajero que entra y sale de nuestro taxi, por mucho que uno la sienta como la soledad del preso en su celda a taxímetro parado.

La soledad taxial es directamente proporcinal a los kilómetros de vacio e inversamente proporcional al estado de ánimo del que paga.

Sherpa dijo...

Creo que todos en algún momento hemos tenido un afer con ella. A mi personalmente, no es que me apasione su compañía(o no compañía, según se mire), pero lo cierto es que, en ocasiones es bastante agradable.
De todos modos, llámame raro si quieres, pero prefiero la compañía de los que me quieren, a la no compañía de amantes inoportunas.

Sincobesos, que no 5 besos.