Allí me encuentro casi todos los días con las mismas caras amigas, los mismos comentarios amables y la misma gente interesante. Voy allí porque me siento como en casa y puedo charlar un rato a falta de otra cosa que hacer ¿y de que hablamos?, pues de todo un poco y de nada en concreto.
Ejemplos de las diferentes conversaciones:
a) conversación con mis colegas taxist@s, hablamos de todo, porque hay mundo fuera del taxi.
b) conversación con mis colegas taxistos que son de mi quinta (treintañeros), su misión intentar que me haga socia de radio taxi.
c) conversación con mis colegas taxistos avezada experiencia y muchas horas al volante del taxi, todo queda en carreras al aeropuerto, crisis y lo que cuesta una licencia.
También existe el popurrí, quizás sea el más interesante, escucho sus puntos de vista y analizo quien merece la pena y a quien le quitaría la licencia.
Al final de la mañana me voy al aeropuerto, concretamente a la T-4, porque he quedado con mis amigos taxistos: Satur, Simpulso, Santi, Manu y Sherpa . Lo primero es comer. La comida no es muy buena, pero supongo que al menos alimenta , aunque la compañía es asaz gratificante. Mantener con ellos conversaciones serias es misión casi imposible y eso es parte de la gracia.
Hablamos de los blogs, del toque personal que cada uno, de sus huellas sin pisadas.
Dani, nos contó el comienzo de su blog y ahora entiendo el porque de sus pensamientos e inquietudes. La envidia que es muy mala...
La mayor parte del tiempo transcurrió entre tangas, mujeres ... el resto me lo callo, por eso de atentar contra la intimidad y esas cosas.
Santi y sus brasileñas, Satur y sus natillas al punto de vinagre, Manu y su tanga de elefante, Sherpa y sus pensamientos y yo en medio del sarao.
Tres horas más tarde, llegó el momento de recoger a los viajeros y pusimos punto y final a nuestra agradable reunión.
Besos y Buena Caza!