¿Por qué me das la espalda?
Entiendo que estés enfadado.
Hace tiempo que no celebramos nuestra fiesta rojiblanca. Y ya está bien de tener celos de la Diosa Cibeles. Siempre tan admirada, más fotografiada y vigilada por el señor Gallardón.
Yo me quedo contigo, con tu cuerpo de infarto, tu poderoso tridente, tus caballos y tus delfines. Vecino de grandes pinacotecas, alto-standing hotelero y talismán de mi Atlético de Madrid.
Te quiero ver sonreír. Pronto te pondremos nuestra bandera rojiblanca y con tu permiso una pegatina del perro también paga.
Buena Caza!