
Me desperté sobresaltada. Miré el reloj, me había dormido, el despertador no había sonado. Salté de la cama, un café y una ducha, y ya me encontraba bajando en el ascensor a recoger mi taxi. Al salir del garaje me di cuenta que llovía escandalosamente, otro día gris, pensé.
No tenía demasiadas ganas de trabajar, ni ánimos para pasarme el día esperando infinitos minutos de parada en parada.
Absorta en mis pensamientos, rodando por las calles. Apareciste tú, parecías un cliente más. Un destino más, pero no fue así. Me llegaste al alma. Una huella de preocupación en tu cara, me indicaba que no te marchaban bien las cosas, que necesitas gritar a los cuatro vientos tu inquietud. Esperé una pista y así dejar fluir la conversación hacía tu interior. Divagabas, hasta que por fin, supe lo que te preocupaba. Te escuché, te medio comprendí, aunque no compartí tus pensamientos. Intenté empatizar, lo cual, me resultó, muy complicado. Sólo tu yo, lo sabe. Hablabas, necesitas calor. Te desahogaste, llenaste el taxi de lágrimas.
Hoy pienso en ti!
Buena Caza!!!!


