27 de marzo de 2012

Madrid, tejados, antenas y más.




Ir sobre ruedas, hasta que prefiero ir andando...









Madrid, tejados, antenas y más. Un eterno infinito de mis días y un horizonte templado.

Sentada en el césped, rodeada de niños y perros. Abstraida en un mundo interior, discurre el tiempo en cada mundo único y casual.

Podría decir que Madrid no me gusta,  que su tráfico me quema como su asfalto que recorro con gasóleo a precio de oro, que no quiero encontrarme con princesas de Sabina, callejones sin salida, o respirar la contaminación de polución y política.

Mentiría si no te extrañara. Villa que hoy la miro desde allí, y me gusta. Ese Pirulí que goza de altura, el Manzanares de estreno, la Torre Picasso, el Palacio Real...

Puedo sentir ese olor a churros y el dulzor del chocolate, los domingos en el rastro buscando los pendientes que ya perdí, las terrazas de la latina, el clamor de los madrileños, los goles de mi atleti en el calderón...

Madrid, ciudad que me mata y me enamora.

Un lugar que descubrí que me enternece y me acuna.



Buena Caza!!



5 comentarios:

Chica-T dijo...

Muy recomendables las vistas!

Anónimo dijo...

Muy bonito, me ha gustado mucho el post. Más o menos siento lo mismo que tú con mi ciudad, no puedo vivir en ella pero sin ella tampoco...

No dejes nunca de escribir.

¡¡Buena caza!!

Diógenes dijo...

Madrid es una droga. Yo siempre había echado pestes de todo en Madrid...hasta que me fui a la mili. Un año después, llegué en el tren de Barcelona, me subí en un taxi y le dije al taxista que me bajase por la Castellana, que me subiese por la Gran Vía, que me llevase por todas partes. Y siendo del Atleti, descubrí que estaba enamorado de la Cibeles.

José Antonio Casamian Bueso dijo...

Un abrazo, Olga.

Uno Más dijo...

De Madrid al cielo. Ciudad plural donde las haya, de serena belleza que traspasa tejidos hasta el mismísimo epicentro del sentir, y no por ello exaltados nacionalistas, los madrileños, en general, somos "fetén".